31 de diciembre de 2012

¡ Feliz Año!







¡Os deseo muy feliz año 2013 a tod@s! Espero que el año que empieza en pocas horas nos traiga tantas cosas buenas como el que dejamos atrás.




12 de diciembre de 2012

12.12.12 today...




Como muchos habréis notado en mi blog hace días que aparece una insignia nueva: "Today". Y es que hoy es 12.12.12. Esta fecha capicúa parece que ocurre raramente y siguiendo la idea de la bloggera Scarlata muchos queremos publicar hoy, ahora mismo, a las 12h, un post con fotos sobre nuestras acciones y tareas en un día como hoy.

Repasando ideas y fotos me ha apetecido adaptar un poquito su idea y hacer mi post sobre lo que he hecho este año. Ha sido un año lleno de experiencias y vivencias inolvidables y aquí os dejo un retazo de todo ello para que lo disfrutéis conmigo.



¿Sabes qué?
Yo viví este año intensamente
Comiendo  una super paella en una gran fiesta
Viajando  a lugares llenos de magia

Paseando en tren de alta montaña

Viendo las mejores puestas de sol del Mediterráneo 

Jugando con mi peluche preferido

Amando en hoteles llenos de encanto

Soñando con nubes de colores

Creando familia
Relajándome en la orilla del mar
Disfrutando con las niñas en la playa

Haciendo  manualidades en familia 

Siendo yo

7 de diciembre de 2012

Lo absurdo de mis preocupaciones

Últimamente hay muchos días en los que me levanto pensando que la vida se nos ha complicado, que es cansado seguir adelante, sin saber si merece la pena el esfuerzo, con el cuerpo pesado arrastrando embarazo y noches de insomnio. Líos con juicios, peleas estúpidas con la madre "de la peque" sobre si la ropa llega más o menos limpia, peticiones banales sobre incremento de pensiones. Demasiadas discusiones sobre lo absurdo.

Hoy, como las noches anteriores, he dormido poco y mal. Es un día de puente para muchos pero yo trabajo. Me acaban de hacer una eco doppler de las 20 semanas y confirmamos que nuestro peque está sano, que tiene todas sus cositas y que crece como debe ser. He besado a mi marido en la puerta del médico. Se va con las niñas a una exposición, yo a la oficina. Estamos felices.

He llegado tarde a la oficina y la secretaria ya ha preguntado por mí. Me conecto al email y encuentro un video que me manda mi padre. Si llegara de otra persona creo que lo borraría sin más. Ya voy tarde. Pero viene de mi padre y sólo por eso dedico un tiempo a verlo.

Aquí os lo dejo. No os digo más. Merece la pena verlo hasta el final. Es amor con mayúsculas.

http://www.youtube.com/embed/P8S23MvzyH4?rel=0

Qué absurdas suelen ser nuestras preocupaciones. A veces hace falta que alguien te recuerde que somos muy afortunados. Yo lo soy, sólo que  a veces pierdo la perspectiva y me enredo en los detalles. Tengo que cambiar el enfoque, tengo todas las razones para ser muy feliz. Vivir sin tanto estrés y agobios está en nuestras manos.

28 de noviembre de 2012

Horror y pavor…¡la locura ya ha empezado!



Las ciudades comienzan a tamizarse de luces de colores, los anuncios de la tele se han llenado de juguetes, los supermercados de turrones y nueces. Algunos incluso ya hemos comprado lotería de Navidad y el cava de rigor. Lo irremediable está a punto de pasar: ¡¡llegan las temidas Navidades!!!

Ya sea porque hay que reunirse con la familia y comer sin parar durante días, por las colas en los centros comerciales o porque los niños están sin cole y con subidón de adrenalina,  conozco a más bien pocos que les guste la Navidad.

En casa no ponemos Belén, pero las peques ponen a los Reyes Magos (y algún angelote suelto) coronando mi amado mueble minimalista del salón (para mi dolor y ante la pasividad de mi querido esposo) y colocamos entre risas un árbol de plástico (no de lo peor que se puede encontrar) a reventar de bolas del IKEA.

Yo siempre (fiel a la tradición de mi madre) compro un par de flores de Pascua (qué sigo sin saber porque se llaman de Pascua si estamos en Navidad) y comienzo a dar color a la casa apenas entramos en noviembre.

Pero bueno, esa es la parte colorida y divertida.  A lo que voy, que me despisto.

Mi problema con las Navidades son los regalos. En casa, para ser honestos, pasamos la Navidad como si de una orgía de regalos se tratase. Como vivimos en una familia multicultural pues eso es lo que pasa. Que hay que celebrar el Papá Noel de donde nació papá, el Papá Noel en casa de los abuelos, y los Reyes Magos que marca la tradición….Así que las peques se juntan con un sin fin de paquetes de todas dimensiones llenos de juguetes llamados educativos, libros de todo tipo, un par de puzzles de un millón de piezas que acaban tirados en la alfombra del salón, y otras cosillas más o menos inútiles que sólo ocupan espacio y suelen hacer mucho ruido. Mientras, papi acaba montando y poniendo pilas a toda clase de elementos articulados.

El problema con "la peque" es doble, pues le toca orgía doble cuando va  a casa de su madre.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo gestionar este aluvión de regalos? Nadie quiere dejar de aportar su pequeño (o gran) "detallito" a las peques…"es que ponen esa carita de ilusión…" ¿Cómo decirle a un abuelo o a un tío que no compre nada?

Yo tengo comprobado que las peques se agobian con tanto paquete, que sólo abren regalos desfrenadamente y si siquiera miran lo que hay dentro, que les entra una especie de furia que les impide concentrase en lo que tienen entre las manos.

Una opción muy socorrida es, después del subidón, ir guardando los regalos y sacándolos poco a poco a lo largo de año para que disfruten más y mejor de cada cosa. La pena es que aún tengo en el armario regalos de las Navidades pasadas que aún no hemos tenido la oportunidad de disfrutar, algunos están incluso por abrir.

Nosotros este año hemos optado por minimizar hasta el límite nuestros regalitos a las niñas, pero por otro lado ya hemos empezado a comprar para los hijos de los amigos, los sobris, los primos… Y es que contribuir a la lujuria ajena es más fácil que gestionar de manera responsable el afán consumista de los tuyos.

¿Vosotros qué hacéis? ¿Alguna buena idea para sobrellevar el tsunami de juguetes? ¿Cómo podemos evitar que los niños de padres separados amontonen juguetes iguales en casa de papá y mamá?


26 de noviembre de 2012

Madres en la red


Parece que la combinación madre e internet es más común de lo que yo creía en un principio. Somos muchas las madres (aunque no tantas las madrastras) que sentimos que necesitamos un espacio, aunque sea virtual,  para expresarnos y compartir. Hay cada vez más blogs sobre estas cuestiones y hasta las marcas de productos infantiles y relacionados con la maternidad están comenzando a tomar en cuenta el fenómeno de las madres blogeras para poder posicionar mejor sus productos.

Mi intención con este blog no es tan ambiciosa como ser un punto de referencia ni convertirme en un líder de opción. Mi intención sigue siendo crear un espacio desenfadado, espontáneo, sin cabida para grandes amarguras para desahogarnos, compartir y reír. En ese intento sigo y como parte de mi evolución como blogera primeriza y todavía inexperta me he decidido a formar parte de un espacio mayor donde se agrupan blogs con una temática común (madres y cosas de madres) con la ilusión de poder "ser leida" y que más madres y padres, madrastras y padrastros intercambiamos experiencias .

Por eso a partir de hoy podéis ver en mi blog una insignia que pertenece a madresfesra. y otra que pertenece a el club de las madres felices. Si visitáis sus páginas encontraréis un montón de blogs y seguro que con más de uno os sentís identificados.



La madre coraje: "Porque yo lo valgo"

La madre coraje se pasa el día recordándole al mundo que es madre, y que no es una madre cualquiera, es la mejor madre del mundo.

La madre coraje se jacta de renunciar a su vida por la crianza de los pequeños, pero no deja de ir a la piscina ni a clase de pilates porque es crucial para sus glúteos. La madre coraje trabaja a tiempo parcial porque lo más importante es poder pasar tiempo con sus hijos, pero nunca renuncia a una buena siesta mientras la cuidadora o el padre van a buscar a los niños al cole.

La madre coraje no descuida un detalle y quiere que sus niños hagan las actividades extraescolares más adecuadas. La madre coraje tiene energía ilimitada para dar discursos y escribir largos emails sobre las bondades del deporte para el desarrollo de los churumbeles o de la importancia de la música para la disciplina y la atención. Pero la madre coraje no tiene tiempo, ni dedicación ni disciplina para llevar a los peques a la clase de ballet, de tenis o de piano. Lo delega al padre, casi siempre, o a la cuidadora, si tiene la suerte de poder pagarla.

La madre coraje tiene siempre una queja, una palabra de desprecio o un comentario hiriente si la falda del uniforme no está bien planchada o si la camiseta tiene una mancha de tomate mal lavada.  La madre coraje no plancha ni lava la ropa, para ello tiene siempre alguien que lo haga y, por supuesto, para echarle una buena bronca si las cosas no están a su gusto.

La madre coraje hace sentir culpable a sus retoños por querer a otros, ya sea el propio padre de las criaturas, la seño del cole, la cuidadora, o la dentista. La madre coraje se sabe la mejor y no acepta competencia.

La madre coraje ve a sus hijos como los mejores, los más altos, más monos, más aplicados, más sociables y lo dice. Comparte las maravillas de sus hijos con quien esté dispuesto a escuchar. Siempre encuentra un buen momento a la salida del colegio, en la parada del bus o en un cumpleaños, para recitar qué buen trabajo hace como madre. La madre coraje no ve una mala nota ni un mal comportamiento. Siempre responsabiliza  de aquello que no le gusta - ya sea que la cría se muerde las uñas, o que no presta atención en clase – a otro que le pilla de paso. La madre coraje no conoce la auto-crítica, las cosas son culpa del padre, del profesor, de la limpiadora o de la pobre vecina del quinto.

La madre coraje tampoco ve que hay padres, que hay otras madres, otras vidas, otras formas de crianza. La madre coraje es fiel al anuncio de L'Oreal París "Porque yo lo valgo" (al fin y al cabo ha crecido con él y comparten edad).  

¡Las madres corajes, que me perdone Belén Esteban, son insoportables!


Este post es mi pequeña colaboración a un blog muy divertido http://hijanohaymasqueuna.blogspot.be/ que suelo seguir. Cada lunes Flor incluye con gracia e ironía un "modelo de madre". Como ella misma afirma son modelos puristas y exagerados y no tratan de ofender a nadie. A mí me apetecía contar este modelo de madre con la que me encuentro a menudo y tenía ganas de caricaturizarlo. 


 

15 de octubre de 2012

Reflexiones infantiles antes de dormir


El dibujo es de aquí


La hora del cuento nocturno ha llegado y lo que hasta hace poco se limitaba a una lectura repetida de historias infantiles sobre hadas y superhéroes ahora se ha convertido en un ratito de conversación cálido y tierno antes de irse a dormir.

Os pongo un poco en antecedentes. Tienen 4 y 7 años. La mayor es compañera de clase de "la peque" y además nosotros somos amigos de sus padres y salimos de cuando en cuando a pasear o comer juntos. Conocen el entorno de  'la peque" tal y como es ahora, es decir, nunca han visto a los padres de "la peque" convivir como pareja y yo siempre he estado ahí.

- "Mami, ¿dónde está mi segunda mamá?" Pregunta el chaval a su madre tumbado sobre la cama.

- "¿A qué te refieres, cariño? ¿Qué segunda mamá? Tú solo tienes una mamá y soy yo". Dice la madre algo sorprendida por la pregunta de su hijo pequeño.

- "Pues a mi segunda mami. Igual que "la peque", la amiga de mi hermana,  tiene dos mamis yo también quiero tener dos". Argumenta el niño.

- "Pero ella no tiene dos mamás. Tiene sólo una, la que tú ves muchas veces en cole por las mañanas. Y luego está 'Ella', que es la mamá de su hermana y la mujer de su papi". Trata de explicar su madre.

- "Pero 'Ella'' la cuida como una mamá, o sea, que es como una mami".  Continúa el niño.

- La mayor entra en la conversación desde su cama, dejando su libro encima del regazo. "Pero entonces, ¿'Ella' quién es para mi amiga?"

- "Ella es…su madrastra". Termina diciendo su madre a sabiendas de que el término suena fatal.

- "No mami, ¡Ella no puede ser su madrastra!!" Exclama la niña…"Ella no es mala, es muy buena y simpática".


En los tiempos que corren donde hay muchas parejas rotas y familias recompuestas habría que explicar más a menudo qué papel ocupa cada uno, sin miedo a los estereotipos. Los niños son mucho más abiertos que nosotros y su capacidad de amar sin juzgar, es sin duda, mucho mayor que la nuestra.

PD: Este post se lo dedico  a los hijos de unos amigos, que, sin saberlo, me han hecho sonreír con su tierna visión de la vida.



11 de octubre de 2012

Agotamiento post-vacacional



Hace tiempo que no escribo. No es que no me pasen cosas, no es que reflexione, no es que no tenga nada que contar. Creo simplemente que estoy cansada. O tal vez también atascada. Tal vez ambas cosas.

Lo que pasa es que pasan demasiadas cosas.

Las vacaciones han sido intensas, muy intensas. Familia al completo -con abuelos, tíos, sobrinos y demás-, convivencia durante dos semanas, distintas perspectivas sobre el mundo, sobre cómo educar a los niños…Agotador (esto ya os lo contaré en un post – o en varios – otra día, porque da para mucho).

Y la vuelta ha sido gloriosa. Desde comienzos de septiembre, casi cada día, la madre de "la peque" se ha colado en nuestra rutina diaria con un plan, con un cambio de plan, con varias visitas médicas, con sms, con llamadas, emails, con posibles planes de mudanza y con varios detalles tal vez anecdóticos pero molestos e hirientes. Y eso, os puedo asegurar, cansa. Claro que "la peque" es importante, eso no hay que ponerlo en duda. Pero hay otra niña en esta familia, y otros adultos, y otros coches que llevar al taller, y otras citas médicas, y otras presiones laborales, y se juntan muchas cosas.

Yo entiendo que la madre de "la peque" pida responsabilidades al padre, y entiendo que mi marido debe estar ahí, para eso es el padre. Pero bueno, la coparentalidad es lo que tiene. El compromiso y la responsabilidad, a veces, agotan.

Pero lo que más agota es que, después de demostrar cada día que eres un padre involucrado, flexible, colaborador, respetuoso, te griten en la puerta de su casa un día cualquiera en un "intercambio" de la peque: "la niña es mía, en un 95%!!!!!!!!!!!". Y se quede tan pancha. Uff!!! Cómo le gustan a esta mujer los títulos de propiedad!

Y me cansa a mí, por que él ya no tiene ni fuerzas para enfadarse. Os reconozco que a mí me tiene totalmente agotada, y eso que no soy quien debe hacer encaje de bolillos para acomodar la necesidades de todos y siempre andar con pies de plomo para no perderse nada de "la peque" porque corre el riesgo de ser acusado de mal padre.

Menos mal que el cansancio no nos ha quitado aún las ganas de estar juntos, de reir, de abrazarnos, de tocarnos, de construir familia. Si eso llegara a ocurrir habré perdido la batalla. Hasta entonces, aquí seguimos.

11 de junio de 2012

What's virgin mean?


Aún no me he llegado el momento de tener conversaciones difíciles con mi pequeña, pero supongo que antes o después nos tocará afrontar temas "delicados". Mis padres, que yo recuerde, nunca me hablaron de sexo abiertamente cuando era pequeña, ni siquiera adolescente.  Yo quisiera tener un enfoque más abierto y moderno con mis hijos, y en mi mente todo parece sencillo. Nos sentamos, explicamos las cosas sin utilizar metáforas ridículas (en plan, papi tiene un animalito y mami una cueva muy calentita!) y les demostramos que siempre podrán preguntar lo que necesiten porque papi y mami están preparados para todoJ.

Claro que a la hora de la verdad me temo que seré de las que se quedan sin palabras y ponen cara de circunstancia!!!

¿Cómo afrontáis vosotros el tema sexo con vuestros hijos?  

Os dejo este video que seguramente os hará sonreír.

A veces nos complicamos con las respuestas cuando las preguntas son mucho más sencillas.






Ánimo con la semana!

6 de junio de 2012

En tiempos difíciles


Cuando las cosas se ponen complicadas hay que recordar por qué estamos luchando. Por eso hoy quiero recordar lo que fueron mis votos matrimoniales. Tienes mi amor y apoyo incondicional, ya lo sabes. 

"Si hace tan sólo un par de años me hubieran dicho que acabaría casándome me hubiera sonreído pensando que 'casarse es algo que se hace cuando eres muy joven y yo ya soy mayor  para creer en estas cosas', … pero si alguien me hubiera dicho que me casaría en un pueblo de nombre impronunciable, con una barriga de 38 semanas y una pequeña niña rubia de la mano de su padre me habría reído con ganas y habría pensado que esas cosas son imposibles y sólo pasan en las series americanas de la Fox.

Pero aquí estoy, bueno, aquí estamos, hoy, un sábado cualquiera, sin grandes preparaciones, sin vestidos largos, ni velos, ni 200 invitados…. aquí estamos nosotros, tú y yo, y nuestras familias. Sólo los que de verdad importan, nuestros padres, nuestros hermanos y "la peque". Porque ella es, al fin y al cabo, una parte fundamental de nuestra relación. Ella estaba aquí antes que yo, ella lo llena todo, ella me ha enseñado a ser mejor persona, a querer de manera incondicional, ella me ha mostrado una parte de ti que me encanta y a la que adoro. Y quererte, vivir contigo, casarme contigo implica, entre otras muchas cosas, querer a "la peque".

Me lo habéis puesto fácil, la verdad.  Quereros me sale sólo, me llena de alegría.

Sé que sabes que te quiero pero hoy, un sábado cualquiera en este nuestro pueblo, también quiero recordarte por qué. Porqué estoy aquí.  

Te quiero no solo por lo que tú eres, sino por lo que yo soy cuando estoy contigo.
Porque me escuchas sin juzgarme y confías en mí sin exigirme, porque me ayudas sin intentar decidir por mi, porque me cuidas sin anularme, porque me miras sin proyectar tu yo en mí, porque me abrazas sin asfixiarme y me animas sin empujarme, porque me aceptas y no tengo que forzar, porque me haces feliz todos los días. 

Desde que empezamos nuestra relación siempre he intentado dar lo mejor de mí, compartir contigo mi tiempo y mi energía, llenar los días de sonrisas y caricias, dar fortaleza e imaginación a nuestra relación. No siempre lo he conseguido, pero sigo intentándolo. Porque aunque sé que puedo ser bastante plasta sigo creyendo que las pequeñas cosas son, al final, las más importantes.

Es verdad que no puedo darte soluciones para todos los problemas a los que nos enfrentamos pero quiero escucharte y compartirlo contigo;  no puedo cambiar tu pasado pero quiero formar parte de tu futuro; no puedo curarte las heridas pero te recordaré todos los días que te quiero;  no puedo evitar ponerme nerviosa en determinadas situaciones pero quiero cumplir con el pacto de nunca irnos a dormir enfadados.

Esta es mi promesa de matrimonio, así de simple, así de difícil: no cejar nunca en el intento de hacerte feliz, de hacerte sonreír con mis insistencias y mis rollos, de apoyarte en todo, de construir un proyecto juntos".

4 de junio de 2012

Adiós tristeza

Hoy estoy triste. Me dormí triste, soñé triste y me levanté triste. He conducido al trabajo sin ganas y me he puesto delante del ordenador estéril, vacía, sin poder aportar nada a mi trabajo.

He entrado en el blog y he visto un comentario de alguien que, simplemente, vive historias parecidas. Quiere a hijos que no son suyos.  Habla orgullosa de su familia "no convencional". 

Y he sonreído.

En ese momento recibo un email de una gran amiga que me envía un abrazo virtual, tierno y cálido, desde la distancia. Intuye que hoy lo necesito.

Y he sonreído.

Mi familia, tal cual es, me hace feliz. Querer a "la peque" me resulta fácil, natural, espontáneo. Lo siento si su madre no entiende qué significa QUERER en letras mayúsculas. Si necesita ver fantasmas donde no los hay, si vive frustrada y no sabe valorar lo que tiene.

Ya he consultado con psicólogos, trabajadores sociales, familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Amar engrandece y no hay que sentirse culpable.

Así que yo hoy, ahora, empiezo a dejar a un lado la tristeza y cruzo los dedos para que el Señor Juez, cuando tenga a bien leer nuestro caso, sea justo. Tan sólo pido eso.



PD: Hoy os dejo una canción de Sabina (cantada con Serrat) que siempe me pone las pilas! Ponedla muy alto y cantádla!!!!!!!!!!!!!



30 de mayo de 2012

¿Igualdad real?




"En esa casa se creía en la igualdad. Tanto él como ella hacían la compra, cocinaban, se ocupaban de bañar a la niña, salían antes del trabajo si había una reunión en el cole, estudiaban con la peque, jugaban al parchís. Al final del día, los dos estaban agotados. Bueno, es lo justo. Ambos trabajan, tienen una hija en común, y hay que combinar un sin fin de actividades.

Desde que ella se quedó embarazada estaba claro que era importante que ambos pasaran tiempo con el bebé, que había que organizarse en el trabajo para poder recoger a la peque de la guarde o ir al parque, que los bañitos eran momentos especiales que ninguno se quería perder, que las noches de cólicos y lloros no eran en exclusiva para la mamá, que había que aprender a hacer papillas y cantar canciones de cuna.

¿Qué mujer no estaría de acuerdo en un matrimonio o pareja organizado en base a principios de igualdad y reparto equitativo de tareas? Todas, creo, firmaríamos de inmediato. (Yo, al menos lo tengo claro! )

Pero la pasión se fue y el amor se debilitó hasta extinguirse. La pareja se fue rompiendo y acabó en separación, de muto acuerdo. Pero su hija les unirá para siempre. Hay que llegar a un acuerdo. La niña siempre será hija de ambos.

Y él quiso seguir bañando a su hija, jugar al parchís, hacer los deberes y contar cuentos por las noches. Pero ella no le dejó. La niña se convirtió en "su hija" y no quiso compartir la custodia.

Ahora esa mujer que demandaba igualdad en las tareas y cuidado de su hija, que obtenía un rato igualitario de su ahora ya ex-pareja argumenta, como si le hubiera poseído un alienígena, que la niña es suya, que ella es la madre, que el padre no puede ni sabe cuidarla. Que es por el bien de la niña.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Es que no ha preparado papillas, dado bañitos, jugado con la Hello Kitty, pasado noches de insomnio, aplaudido en las funciones del colegio? ¿Es que se olvida tan fácilmente todo eso? ¿Y que hay del derecho del menor a estar también con su padre? ¿Por qué puede ver a su papi tan solo unos días muy limitados al mes?

Este padre se mudó a una casa en el mismo barrio que su ex para poder ver a su hija y no cambiar la rutina escolar y de amistades de la pequeña. Decidió compartir la cuidadora de la niña para evitar más problemas. Cumple con su pensión alimenticia religiosamente.

Ahora este padre ya no puede ver a su hija más que cuatro horas un día a la semana y fines de semana alternos. Ahora esa mujer ya no quiere igualdad. Utiliza su arma más poderosa, su propia hija, contra el que su fue su pareja y ha demostrado siempre ser un padre cariñoso, involucrado, preocupado y honesto. Ahora esta mujer quiere para su hija un "padre visitador" una tarde por semana y una pensión alimenticia muy generosa. Quiere compartir las obligaciones pero no los derechos.

¿Por qué se niega a firmar un acuerdo de custodia compartida? ".



Y ahí lo dejo… porque historias como ésta hay muchas, pero eso no impide que se me siga encogiendo el corazón. Yo también soy mujer y madre. Exijo a mi pareja, y padre de mi hija, corresponsabilidad y coparentalidad y creo en la custodia compartida.

Nuestros hijos se merecen unos padres y madres corresponsables que compartan derechos y obligaciones. La custodia compartida es ya una realidad en muchas familias y espero, de corazón,  que sea una realidad cada vez más extendida.

10 de mayo de 2012

Equidistancia

"Igualdad de distancia entre varios puntos u objetos" (según la RAE).

Pues yo no puedo. Lo he intentado, que conste, pero no puedo. No estoy hecha de esa pasta. Yo no sé querer sin involucrarme, sentir sin que me importe demasiado, estar al margen pero participar activamente, mantener la cabeza fría y el corazón caliente.

A veces me dicen que soy una persona de extremos, que reacciono como un volcán, para lo bueno y para lo malo. Tal vez sea cierto. Me río si algo me hace gracia y lloro si sufro. Quiero con pasión y me irrito con la misma pasión. Me duelen las injusticias y no tolero las manipulaciones. Te diré mil veces que te quiero, hasta que te hartes de escucharlo, pero no puedo abrazarte si estoy dolida y enfadada (dame unos minutos para que se ablande el corazón). Apuesto todo lo que tengo si creo que mereces la pena y te apoyaré con todo lo que soy.

Me gusta ducharme por la mañana con agua muy caliente, aunque sea verano. Me gusta hacer "guerra de besos" con las niñas en la alfombra del salón.  Me gusta comentar las noticias del telediario en voz alta (aunque esté sola) pero no soporto que hablen en el cine (aunque sea mi padre el que comenta). No me gusta que la madrastra sea siempre la mala ni que me juzguen por querer. Me gusta cuidar los pequeños detalles y que me quieran con locura. Me molesta la gente anodina y envidiosa y me apasiona la gente decidida, valiente y coherente.

Puliré algunas aristas, me tomaré las cosas con más calma, pero seguiré siendo yo. No puedo, no sé, vivir de otro modo.

Os dejo una canción de Serrat… disfrutadla!!


7 de mayo de 2012

Bonus a final de mes


En esos tiempos de crisis tener un bonus suculento a final de mes es la ambición de muchos y seguramente la alegría de pocos. Cuando trabajaba en la banca el bonus marcaba el ritmo de trabajo y en muchas ocasiones también el tipo de trabajador que uno era. Había que conseguirlo a toda cosa, por dinero, por ascenso, por prestigio, por competitividad, por lo que sea…

Parece que este sistema de incentivos se está extendiendo más allá de la banca, más allá de la vida profesional, a los colegios, las guarderías e incluso las familias. A falta de los bonus que consiguen hoy los padres y madres en sus trabajos, ahora son los más pequeños quienes traen a casa diplomas con "la estrella de la semana", "el mejor del comedor", "gold award"… (e incluso regalitos asociados a este título: muñequitas minúsculas, lápices de colores, yoyós…). Y nosotras, orgullosas madres y madrastras, lo colgamos en la puerta del frigorífico. Les reconforma más a ellos o  a nosotros?

Y es que parece que los educadores de hoy, o al menos muchos con los que yo me encuentro a diario, consideran que un sistema de recompensas motiva los niños para "hacer las cosas bien". Todo tipo de cosas son susceptibles de tener premio: comer la comida del comedor, aprender las tablas de multiplicar, leer un libro, si hasta  por hacer pis en el orinal la guarde les da una carita sonriente!!! http://blogs.elpais.com/mamas-papas/2012/05/operacion-panial.html

Lo que más me ha impresionado últimamente es ver que en casa también ocurren estas cosas.

Hace unos días fui a ver a unos amigos que tienen tres niños y la madre, orgullosa, me enseñaba los puntos que cada uno de sus hijos ha acumulado en el último mes.

"Qué es eso? Pregunto yo atónita.

"Son los puntos que tienen. Los que han ganado por ser buenos". Responde la madre con una sonrisa.

Puntitos de colores colocados en una hoja pegada detrás de la puerta mostraban un perfil de cada niño. Había puntos por lectura, por lavarse los dientes, por obedecer a la primera y un largo etcétera. El que llega antes a 10 puntos tiene premio!! Y qué premio!! Pueden elegir entre invitar a casa a un amigo a merendar o comprar un regalito en la tienda de chicos del barrio.

Y ahí estaba el "amiguito-premio" del hijo ganador sentado frente a una ensalada de frutas diciendo…"pero es que a mí me no me gusta la fruta…".

"Pues lleva cuidado con lo que dices chiquitín, que si te descuidas te quitan puntos y no puedes volver a casa con tu madre" pensé yo.

Me fui de allí con algo de miedo. Los sistemas de premio y recompensa pueden sin duda conseguir su objetivo en el corto plazo, pero qué pasa cuando las recompensas paran? Regresan los niños a la manera en que actuaban antes de que el programa empezara? Qué motiva el "buen comportamiento": conseguir el bonus o superase a uno mismo, mejorar como persona?

Además este tipo de sistemas fomentan la competitividad entre compañeros de clase y hermanos. Es un juego en que sólo uno gana. No es suficiente con hacerlo bien, hay que hacerlo mejor que los demás y más rápido.

Reconozco que fui una niña de esas que nunca recibieron un regalo por buenas notas ni por buen comportamiento. Mis padres eran más del estilo "cada uno tiene su papel en la familia y sus responsabilidades: nosotros trabajamos y tú vas al cole". "A mí me da igual lo que le compren a tu amiga Eva. A mí no me dan regalos por hacer mi trabajo".

Y eso marca, claro.

Me pregunto cómo motivar a las niñas para que les guste leer, se laven los dientes sin que tenga que repetirlo mil veces o estudien conocimiento del medio. "La peque" es buena, pero pasa bastante y hay que estar encima de ella para todo (o casi todo). Con la bebé aún es pronto. Pero si duda a ambas les marcará cómo les enseñemos a aprender y a ser personas. 

Aún no tenemos un sistema de recompensas en casa. Lo necesitamos?

25 de abril de 2012

Valentía



"Ha muerto papá". Esto es lo que tuvo que decir ayer una querida amiga y compañera a su hijo de cuatro años. Su padre era joven, divertido, tierno y cariñoso, hacía animalitos con servilletas de bar conquistando el corazón de niños y mayores.

Tenía cáncer y nunca llego a ver la obra de fin de curso que su pequeño preparaba en el cole. Su otra hija tiene tres meses y ni siquiera tendrá el recuerdo de su papi.

Su novia de siempre, madre de sus hijos, compañera inseparable en la salud y en la enfermedad, se queda sola con los dos niños. Cómo afrontar una situación así? Qué se le cuenta a niños tan pequeños sobre la enfermedad, sobre la muerte?

Han  hablado con familiares y amigos. "Dile que su papi se ha ido de viaje, ya se acostumbrará a la ausencia"; "Cuéntale que su padre le mira desde el cielo"; " No le digas nada, al menos hasta que te  pregunte". Pero los especialistas les aconsejaron que debían afrontar la realidad y ser honestos con los niños. Los niños son pequeños, pero no son bobos y se dan cuenta de las cosas.

Su padre era un tipo valiente y decidió que su hijo no viviría una farsa. Vivió su muerte como vivió su vida. Con valentía y arrojo. Se despidió de su pequeño, "papá está enfermo y se va a morir". Le explicó lo mucho que le quería y la pena tan grande que sentía por no poder compartir con él las cosas maravillosas que la vida le preparaba. Su hijo lloró, aún llora. No entiende todo lo que la muerte le quita pero no tiene dudas sobre el amor que su padre les tiene.

Hay que llorar la pérdida, hay que sufrir el duelo. Pero sólo con la verdad se puede afrontar la vida y superar la muerte.

No sé si yo hubiera sido tan valiente. Y tú, qué hubieras hecho?

Este post es para ti, amigo! Gracias por demostrarnos hasta el final la importancia de la honestidad, la ternura y la coherencia.

20 de abril de 2012

Consulte a su medico o farmacéutico


Ayer estuve de nuevo en el pediatra con la bebé. Nada grave, ya se sabe, cosas de niños. El típico catarro primaveral de niña de guardería. Me resistía a llevarla al pediatra. Desde que nació ya he perdido la cuenta de cuántas veces hemos ido al médico. Y eso que es una niña sana, que come bien y siempre está de buen humor! Pero entre las visitas de las que llaman "de niño sano", las vacunas, las dermatitis, alergias, conjuntivitis, toses y mocos… Mi marido se ríe y dice que le vergüenza ir otra vez…que la final soy la típica mamá pesada que durante años he dicho que no sería… Él es más de "dale flumil" y listo!

Vale, lo acepto soy una mamá pesada, pero es que mi pobre bebé tiene mucha tos y unos mocos terribles….y no duerme…y claro si no duerme ella tampoco duermo yo… y ya llevamos tres noches así…

(Hay que decir que mi querido marido lleva toda la semana fuera de la ciudad por trabajo. Pobrecito, nos echa tanto de menos…qué penita me da…duerme bien, tiene tiempo para tomar una cervecita al acabar el día… con lo que le gustaría estar aspirando moquitos con este aparato infernal).

No soy tan fuerte como pensaba y la insistencia de mi madre pesa como una losa. "Mira, que te lo digo otra vez, y no es por insistir, pero yo la llevaría al pediatra", "que se le va a agarrar al pecho y luego es peor", "tú escucha a tu madre que tiene más experiencia"…

Además no me gusta medicar al bebé así, sin más, bajo mi criterio. Y es que yo no tengo criterio, soy madre primeriza y no calculo bien la intensidad de la tos, ni la dimensión verdosa de los mocos de mi hija.

Al final cedí a la presión y me planté de nuevo en le pediatra.

Efectivamente la cosa no revestía mayores problemas y casi tuve la impresión que el médico me decía que para esto no hace falta venir.

Diagnóstico: catarro de vías altas.
Tratamiento: flumil (cuando lo dijo en mi mente veía a mi marido reírse y decirme: "ves, te podías haber ahorrado un viaje") y una gotitas para evitar la tos nocturna.

Como de flumil tenemos reservas para los próximos diez años (su padre se lo enchufa "la peque" en cuanto tiene la ocasión), bajo a la farmacia presurosa a comprar las gotitas. Al menos el médico le ha mandado algo que antes no sabíamos. "Menos mal que he ido" pienso ingenua de mí. 

Como soy una cumplidora de normas, nadie se extrañará si confieso que soy de las que se leen los prospectos. No sé para qué, la verdad. Debe ser porque tengo una hermana farmacéutica y valoro su trabajo y sus años de estudio hasta la madrugada.

Leo claramente que la gotas no se deben administrar a menores de 2 años. Y entonces, qué hago? Pues consulto con mi farmacéutico (como nos dice el anuncio), es decir, en mi caso, llamo a mi hermana. Le cuento la discrepancia y me dice "ya, pasa a veces, si lo dice el médico.."

Y yo continúo "si lo dice el médico, qué?

"Pues eso, que le hagas caso a él"

"Entonces, paso de los prospectos?"

"Bueno mujer, yo no he dicho eso, siempre debes leerlos y seguir sus indicaciones"

Pues vaya confusión. Yo consulto a mi médico y a mi farmacéutico y se contradicen.

Al final, voy a optar por la automedicación, que es lo que dicen que no hay que hacer, pero que parece ser lo más razonable.

16 de abril de 2012

Benditas vacaciones



La pasada Semana Santa nos hemos ido de vacaciones los cuatro juntos. Vacaciones de verdad, nada de casa de los abuelos.

Qué puedo contar, he sobrevivido, que no es poco… eso sí, todavía hay ropa sucia y cansancio acumulados. Benditas vacaciones!!

Comenzaron las negociaciones entre los padres sobre a quién le corresponde estar con "la peque" y qué días hace ya meses. La madre de "la peque" ha convertido la queja en deporte nacional y  busca razones donde no las hay para desquiciarnos a todos. Claro!! Ella no tiene planes y no quiere que nadie disfrute, parece que se ahoga si los demás son felices.

Al final no podemos viajar hasta el jueves santo.

Bueno, cuatro días no es una semana, pero es mejor que nada. Después de algo de terapia, una buena dosis de optimismo y horas de yoga, me digo, que sí, que merece la pena irnos de jueves a domingo con dos niñas, la maxi-cosi, el carrito, los ositos de peluche asomando por la mochila y  las maletas a rebosar de ropa de todos los colores y tipos. La lluvia tampoco se ha puesto de nuestra parte, así que viajamos con paraguas, abrigos, bikinis, sandalias, calcetines de montaña, gorros, toallas de playa…vamos, hasta los topes!!

Un día de ida, otro de vuelta, una compañía low cost y una operación logística similar a la que deben llevar a cabo los ejércitos no me desalienta…dos días de paz, los cuatro juntos, lejos de nuestra rutina habitual bien lo valen…

Llegamos al aeropuerto para desgracia de muchos con todo nuestro despliegue de medios. Somos esos tras de los que nadie se quiere poner para hacer el check-in porque tardamos dos horas. Entre las varias maletas, el carrito del bebé y pasaportes con apellidos que no coinciden entre las niñas nos tiramos nuestra media horita delante del mostrador.

Más liberados ya procedemos al control de pasaportes…uff (primer suspiro de la mañana)!!! Esto si que es horrible, el ipad, el mechero, las monedas, los cinturones…vale, lo saco todo y ya está. Pero ahora llevamos el agua para el bibi, los potitos,…y la señorita de la seguridad no hace la vista gorda por nada… mujer que estamos agobiados y llevamos dos niñas!!! Pues nada. Que hay que desmontar todo y pasarlo por el escáner.

Yo voy a la cabeza del grupo, mi marido al final, cerrando el grupo, como el coche escoba en las carreras de bicis, cuidando que no nos dejemos nada ni nadie perdido por ahí.

Primero paso yo, luego vuelvo a recoger a la bebé. Luego pasamos las dos juntas. Ufff (ya voy por el segundo suspiro de la mañana) y todavía queda la mitad de la familia…la cola comienza a espesarse y la señorita del control sigue cumpliendo las normas a rajatabla. Para suavizar algo la cosa se dirige a "la peque" y le dice: "y ahora bonita pasas tú con tu madre".

Menuda ocurrencia. No sabe la pobre que en lugar de agilizar el proceso lo va a dilatar!!! "La peque", tranquila pero determinada, le dice" ya, pero es que ella no es mi madre"…

"Uyy, pues perdona" dice mirándome a mí.

"Nada, nada, mujer, no se ruborice que no pasa nada", contesto ligera yo. No es la primera vez que nos pasa y ya estoy acostumbrada.  Tampoco tenemos que explicarle a todo el mundo nuestras tribulaciones familiares, no?

Cojo a "la peque" de la mano con una sonrisa y cruzamos el arco de seguridad. Pasamos las tres juntas y esperamos a papá al otro lado (que el pobre está ya sudando y sigue intentando plegar el carrito).

Ya queda menos para llegar…pero qué digo, si aún no hemos llegado ni a la puerta de embarque... se me cruza un pensamiento: debería darme la vuelta y volver a casa?

Nos subimos al avión. Despegamos. "La peque" no tiene ipad, ni juegos, ni libros, mira por la ventana las nubes blancas y negras que dejamos atrás. Aún está encendida la señal de prohibido desabrocharse los cinturones.

Nos mira y dice "me gustaría tener una mamá y un papá corrientes"…

Estamos atrapados, no hay escapatoria, hay que afrontar la conversación.

Su padre le dice: "cariño, qué es ser corriente?"

"Pues eso" contesta ella "que os queráis"

Su padre continúa "nosotros nos queremos" (dice mirándome a mí)

"Ya pero lo que yo digo es que tú y mamá os queráis"….


Uff (tercer suspiro de la mañana) y yo que pensaba que serían unos días fáciles….

12 de abril de 2012

Es un chico normal, qué raro, no?


Hace ya unas semanas que mi amiga del alma (una de esas amigas que están siempre ahí aunque no las veas y que tuve la suerte de encontrar en la multitud de la vida universitaria) me dice por teléfono: "pues eso… que somos pareja, bueno, que salimos… bueno que no sé cómo decirlo porque hace ya mucho tiempo que no me pasaba…".

Para poneros en antecedentes os diré que Eva siempre vive intensamente, quiere mucho y quiere pronto, a veces demasiado. Tuvo un hijo con un hombre que nunca se ocupó de ella, tampoco de su bebé. Tan sólo desapareció al saber del embarazo y ya está. Hace ya más de tres años de esto y Eva siguió para adelante con dignidad, valentía y alegría.

Ray nunca ha recibido de su padre una pensión alimenticia, ni una llamada por su cumple, ni un regalito por navidad, ni nada de nada… Gracias a este tipo de hombres innombrables el resto de padres, buenos padres, tienen que vivir bajo la presión de tener que demostrar día tras día y hora tras hora que no van a desaparecer, que quieren a sus hijos, que son responsables… algo que se nos presupone a la madres tan sólo por parir…pero este es otro tema y no me quiero desviar.

Ser mujer de treinta y tantos con un hijo pequeño no debería ser un problema para encontrar pareja, pero a veces lo es. Los hombres se sienten abrumados, superados, desatendidos, y no sé que otro montón de cosas y no son capaces de comprometerse con una situación así. Pero tras años de soledad compartida a medias con hombres que van y vienen y se inventan excusas de lo más divertidas y variopintas (a uno le surgió un negocio en México de un día para otro y ya no volvió, otro le contó una milonga sobre que no es su momento para salir con alguien y salió a los pocos días con su compañera de trabajo, y cosas así), por fin aparece Saúl.

"Es normal", me dice Eva. "me llama cuando dice que va a llamarme, salimos a merendar con Ray, vemos una peli… es raro, no?".

Y es que lo normal se convierte en raro cuando estás acostumbrada a promesas incumplidas.

Ahora pasan tiempo los tres juntos. Se están acostumbrando a la nueva vida. Todos tienen que aprender. Todos tienen que adaptarse. Todos tienen que abrir su corazón y compartir. Y en eso están.

Saúl tendrá que mimar a su chica y a su hijo, cuidar que no se les resfríe el corazón, poner velitas para una cena a dos, ver pelis de Disney, jugar al tragabolas (yo les regalé este clásico de los juguetes y a Ray le encanta), y meter en el carrito de la compra los phoskitos que hace ya décadas que no compra. Tiene que ganarse un papel en la vida de Eva y Ray. Con Eva parece que lo está haciendo bien porque la tiene "en el bote". Y con Ray tiene que lidiar, y tendrá por mucho años me temo, con cuestiones anecdóticas y cuestiones de principios: si le ayudo con los deberes o me limito a jugar al fútbol en el parque; si le enseño a poner la mesa o mejor dejo que sea su madre quien ponga las reglas; y un largo etcétera.

Desde mi experiencia creo que para que salga bien no vale mirar desde la barrera, hay que involucrarse y ganarse un papel con los hijos de tu pareja. Sin imposiciones y con mucho cariño, con diálogo y juegos. Pero hay que estar presente.

Y ahí Eva tendrá, si quiere, que darle un hueco. Eva tendrá que aprender a compartir a su hijo, a aceptar que sus macarrones con tomate ya no sean los mejores del mundo, a que prefiera jugar con Saúl a los coches de carrera. Para Eva también es una lección de amor.

Para Ray…bueno Ray es aún muy pequeño y ya nos irá demostrando a todos cómo asume la nueva situación. Pero conozco su corazoncito y estoy segura que sabrá querer y ser querido. Que ve la sonrisa de su mami e intuye la felicidad en su piel y que comprende que tres es un número mucho mejor que dos para jugar al parchis.

En fín, ya lo irán descubriendo. Y yo espero estar ahí para vivirlo con ellos.